En Noviembre de 2015 decidimos dar un paso importante en nuestra clínica, la demanda de trabajo era cada vez mayor y necesitábamos aumentar nuestro equipo contratando a alguien para recepción. 

 

Por coincidencias de la vida, Esther, la hermana de nuestro compañero Toño, estaba dispuesta a ocupar ese puesto, diplomada en Turismo, con más de 15 años de experiencia en recepciones, y tres idiomas, era exactamente lo que necesitábamos.

 

Anteriormente a esta fecha, desde nuestra apertura, por cercanía a nosotros y su pasión por la decoración de interiores, ya nos había asesorado en nuestras primer centro.

 

Un año más tarde, con el crecimiento de la empresa, nos planteamos un cambio de instalaciones, y ahí Esther fue nuestro principal empuje y quien nos llevó a una clínica mucho más amplia y moderna, pero sobre todo, mucho más acogedora. Fue inaugurada en mayo de 2016, pero a día de hoy todos los pacientes nuevos que acuden a nuestra clínica nos siguen felicitando por las instalaciones, donde los tonos cálidos y suaves, materiales naturales, y las plantas como elemento decorativo principal, han creado un lugar acogedor e ideal para la práctica de la terapia. Y todo esto se lo debemos a Esther, porque su esencia está presente cada día.

 

En Febrero de 2018, conocimos la tragedia de cerca. Esther fallecía en un accidente de tráfico, y Fisiosan perdía un pilar fundamental. Aunque al principio fue todo muy difícil y el dolor casi que nos paralizó, tuvimos que sacar fuerzas donde no las habían para seguir adelante con nuestro proyecto. 

 

Desde entonces hemos tenido claro que Fisiosan no puede perder la esencia que nos dejó Esther, en su cuidado por cada detalle y en el mimo hacia sus queridas plantas, nuestras plantas. Y a día de hoy seguimos con esa idea, con su recuerdo imborrable ya para siempre, y con las paredes de Fisiosan con su otra pasión, las acuarelas.

 

Por todo lo que se ha significado para nosotros, y por el impulso definitivo que nos dio, estaremos infinitamente agradecidos ya para siempre.

 

Durante las Navidades  decidimos homenajearla creando un calendario con sus láminas, porque una de sus pasiones era pintar flores y plantas con acuarelas. El resultado es inmejorable y tiene una gran acogida entre sus allegados. Es un tesoro que guardamos con mucho cariño.

Un poco más tarde, en mayo de 2019, llevamos a cabo una exposición en su recuerdo en nuestras instalaciones. Gracias a la ayuda de dos de sus amigas con las que compartía un grupo de arte variado “Les Femmes”, Naomi y Ayatima (siempre agradecidos con ellas), expusimos parte de su obra de las acuarelas y algunas piezas de su otra pasión, la cerámica.

Fue un día intenso, lleno de recuerdos, pero fue muy bonito bañarnos de todo eso que creó con tanto amor en un lugar también creado por ella, un día muy especial para todos, y sin duda, muy sanador.

 

Querida Esther, aunque no estés, sigues estando. Cada día. Y ya para siempre. Te queremos.

© 2020 de Fisiosan. Diseño Jeziel Martín

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