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FIBROMIALGIA, MÁS ALLÁ DE LA FISIOTERAPIA



Sí, lo sabemos, no es nada fácil abordar un tema como el de la fibromialgia, por su complejidad y por la cantidad de factores que intervienen en ella. A día de hoy, no existe una teoría clara sobre las causas de su aparición, pero sobre lo que sí se sabe mucho, y cada vez más, es sobre lo que se puede hacer y lo que no para mejorar sus síntomas. Y precisamente es éste el objetivo de este post, poder aportar estrategias de forma de vida para que quienes padezcan fibromialgia, puedan vivir con mayor calidad de vida.


La fibromialgia es una enfermedad que se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado, con especial hipersensibilidad en determinados puntos repartidos a lo largo del cuerpo, y que parecen coincidir en la mayoría de personas que la padecen. Además de tener un carácter de cronicidad, suele estar acompañada de síntomas tales como fatiga crónica, alteraciones del sueño o cuadros de ansiedad entre otros. Todos estos síntomas de gran diversidad hace difícil una línea de investigación clara respecto a las posibles causas que la originan, pero muchos expertos en este campo, empiezan a hablar de la fibromialgia como “una enfermedad neurobiológica causada por un procesamiento anormal del dolor”. En realidad, esta hipótesis adquiere cada vez mas fuerza en todas las enfermedades que cursan con dolor crónico, donde se cree que se producen cambios plásticos en los circuitos cortico-límbicos reforzados por las asociaciones emocionales y motivacionales ligadas a una determinada experiencia dolorosa.


La realidad es que al no existir ningún marcador biológico que se asocie a la fibromialgia, podríamos decir que su diagnóstico es muy inespecífico, basándose principalmente en la detección de los puntos hipersensibles, donde al menos deben darse 11 de los 18 puntos descritos (tender points), asociándolos a otros síntomas que están presentes en una gran parte de la población debido a los ritmos de vida actuales, como el insomnio, la fatiga crónica o la ansiedad. Por este hecho, existe un problema de sobrediagnóstico de fibromialgia en España, que muchas veces se da por la necesidad médica de ponerle una etiqueta a ese paciente que en muchos casos, lleva años padeciendo dolores sin una justificación fisiológica aparente. Y efectivamente, no todo puede ser fibromialgia, y casi siempre se llega hasta aquí únicamente por la falta de tiempo que tienen los profesionales médicos en la sanidad pública para poder hacer una valoración mucho mas profunda de los pacientes.



En otras líneas de investigación, otros estudios asocian la fibromialgia a experiencias dolorosas durante la infancia, ya sea por vivir un hecho muy traumático, abusos o episodios de vulnerabilidad, aspectos que resultan de difícil valoración en cuanto al daño físico y emocional que hayan podido causar, digamos que se hace difícil valorar la huella que han podido dejar estos episodios en los pacientes diagnosticados de fibromialgia. La estadística es muy clara al respecto, 97 de cada 100 diagnosticados han sufrido algún trauma en relación a lo descrito anteriormente. El hecho de vivir un episodio de tales características, podría hacer vivir a estas personas en un estado de hipervigilancia y sobreprotección constante. Así que este FACTOR EMOCIONAL es a tener muy en cuenta en los pacientes con fibromialgia, y en caso de existir, debe ser abordado por el profesional competente.


Con todo esto, ¿cómo puede actuar la fisioterapia en pacientes diagnosticados de fibromialgia?


En la mayoría de los casos, estos pacientes están sometidos a tratamientos pasivos, donde la FISIOTERAPIA trata de aliviar sus síntomas, y lo hace, eligiendo dentro del amplio abanico de herramientas la que mejor se adapta al paciente, pero esta forma de actuar no deja de ser temporal, puesto que los síntomas volverán una vez pasados los efectos de la terapia, ya sea manual o de electroterapia en cualquiera de sus formas. Cabe destacar aquí, que actualmente una nueva técnica de tratamiento de “neuromodulación no invasiva” a través de la tecnología NESA, parece estar teniendo muy buenos resultados en pacientes diagnosticados de fibromialgia y/o fatiga crónica, pero aún es muy pronto para valorar si estos resultados se mantendrán en el tiempo o no.


Hay una palabra clave para estos pacientes, y es EDUCACIÓN, hay que invertir tiempo en educarles respecto a su enfermedad, porque muchas veces esos cuadros de ansiedad y cronicidad, se deben al desconocimiento por parte del propio paciente, donde el no saber que le pasa exactamente le hace vivir con mucho miedo e incertidumbre cada uno de sus síntomas. Sin embargo, y hay estudios que así lo aseguran, si invertimos tiempo en hacerle entender al paciente que está pasando en su cuerpo en cuanto al procesamiento del dolor, ganará en seguridad, y el conocimiento le hará vivir con mas calma la aparición de cualquiera de los síntomas, mejorando así su cuadro de ansiedad.


La siguiente palabra clave es el EJERCICIO FÍSICO, puesto que son múltiples sus beneficios en cuanto a la reducción del dolor en cualquier persona, por lo que adquiere especial relevancia en los pacientes con fibromialgia. Y no sólo el ejercicio aeróbico según tolerancia como históricamente se ha recomendado, ya sea caminar, correr, bicicleta o nadar, sino que se ha demostrado que el entrenamiento de la FUERZA, puede ser una herramienta muy eficaz para paliar el dolor físico. Cada vez mas se le está dando la importancia que merece al músculo, porque mas allá de ser los responsables de todo movimiento del cuerpo humano, desde andar hasta deglutir, el músculo es un auténtico órgano endocrino, donde las miocinas, proteínas liberadas durante el ejercicio físico, regulan el metabolismo del tejido muscular, la inflamación de bajo grado, mejora la sensibilidad a la insulina y mejora la función cognitiva entre otras. Así que dos o tres sesiones semanales de entrenamiento de fuerza en combinación con alguna actividad aeróbica, puede ser la combinación perfecta para actuar en la reducción del dolor en pacientes con dolor y fatiga crónica.



El otro gran punto a tener en cuenta es la alimentación , puesto que la salud de la MICROBIOTA INTESTINAL (conjunto de bacterias que viven en nuestro intestino) está directamente relacionada con nuestra salud en general. En los últimos años el estudio de la microbiota ha adquirido especial interés en el mundo de la salud, tanto es así, que se empieza hablar de nuestro primer cerebro, en mención a todos esos microorganismos que conviven en nuestro intestino que pueden condicionar cualquier proceso inflamatorio de nuestro cuerpo. Así que una buena salud intestinal puede ayudar en la resolución del dolor, y para ello debemos alejarnos de todo producto procesado que literalmente daña la microbiota y aumenta la permeabilidad intestinal, haciéndonos mas susceptibles a padecer otras enfermedades. Los cereales, los lácteos y las legumbres tampoco parecen ser grandes amigos de nuestro intestino, pero mas allá de polémicas en cuanto a dietas y alimentos se refiere, la lógica nos dice que no ha pasado el suficiente tiempo para que nuestro organismo y por ende nuestro intestino, se haya adaptado al consumo de estos alimentos, y mucho menos aún todos esos alimentos procesados y azúcares refinados que abundan en el día a día de la mayoría de personas. Así que siguiendo esta lógica, nuestra alimentación debe estar basada en lo que hemos comido a lo largo de la evolución humana, como la carne, el pescado, los tubérculos, las frutas, verduras, mariscos, frutos secos y agua.


Otra estrategia de salud en general y por lo tanto muy interesante en pacientes con fibromialgia, es la práctica del AYUNO, porque también, el ser humano a lo largo de la mayor parte de su evolución, ha ayunado. La ingesta de alimentos era intermitente puesto que dependía de los tiempos de caza y recolección. Por lo tanto, nuestro organismo tiene en su memoria esa práctica, y a dia de hoy se sabe que estar periodos sin ingerir alimentos (si beber agua) de 16 horas en adelante, favorece la autofagia, reduce la inflamación y los índices de triglicéridos, mejora la plasticidad neuronal, la sensibilidad a la insulina y la presión arterial, frena el crecimiento de células tumorales, además de una clara mejora en nuestra flexibilidad metabólica, lo que nos empodera mucho mas para que los pacientes con fibromialgia puedan sobrellevar mucho mejor su sintomatología, no solo con menos dolor, sino ganando una sensación de bienestar y de salud en general.


Como ven, las intervenciones que se pueden hacer en un paciente con fibromialgia son diversas y desde diferentes puntos de vista, así que el trabajo multidisciplinar será clave en estos pacientes. Y desde aquí queremos mandar un mensaje de esperanza a todos quienes la padezcan, y cambiar el “esto es para siempre” por el “quizás pueda intentarlo”, y por supuesto que hay que intentarlo, hay que creer en ello y poner todo lo que está en su mano. A eso se le llama empoderarse, pasar de ser dominado por la fibromialgia a dominarla. Alejarse de esa etiqueta que en su momento cambió su vida para siempre, porque es así, las etiquetas, los diagnósticos, muchas veces cambian la vida de una persona, pasamos de ser Juana, a Juana la de la fibromialgia, y que casi de forma inconsciente, pasa a formar parte de su vida. Nadie dijo que fuera fácil, no lo es, sólo quien convive con esta patología a diario puede saberlo, pero que menos que intentar un cambio de rumbo.



Así que hay que cambiar la visión que la mayoría de pacientes con fibromialgia tienen…”yo tengo que ir al fisio todas las semanas para aliviar mis dolores” y empezar a coger la sartén por el mango. Desde nuestro campo, tenemos que ir educando al paciente dando toda la información de lo que va pasando en su cuerpo hasta sentir dolor, y que gra parte de lo que está sucediendo en su cuerpo puede estar condicionado por sus creencias, por sus vivencias previas, por sus expectativas, su nivel cultural, y por supuesto, por la alianza terapéutica que se crea entre paciente y fisioterapeuta, tanto por la comunicación verbal como la no verbal. Desde ahí la fisioterapia puede ser una gran herramienta en pacientes con fibromialgia.


Concluyendo, y conscientes de del complejo marco biopsicosocial de la fibromialgia, el objetivo de estos pacientes debe ser darle la espalda a la gran cantidad de fármacos que la mayoría toman en busca de alivio del dolor, para mejorar sus cuadros de ansiedad o bien para conciliar el sueño. Empezar a moverse, el ejercicio terapéutico junto con un trabajo de fuerza pautado son claves. Mejorar la alimentación consumiendo alimentos de verdad, practicando en la medida de lo posible ayunos intermitentes con el objetivo de mejorar su microbiota intestinal y sobre todo, creer que efectivamente se puede.

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