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LA ENTREVISTA EN FISIOTERAPIA, "MIRAR A LOS OJOS"

Actualizado: may 4



Recibir un paciente en una consulta de fisioterapia va mas allá de recibir una rodilla, un dolor cervical, una ciática o cualquier otro dolor concreto. Recibimos una persona, y con ella, un síntoma y una historia detrás. Encuadrar dicho síntoma en el marco biopsicosocial en el que se encuentra el paciente en el momento de la consulta, es el primer paso para determinar nuestro tratamiento. Mas allá de nuestra valoración y anamnesis específica de fisioterapia, nos toca "mirar a los ojos" al paciente y escucharlo, que se sienta acompañado en el proceso y que sienta confianza en nuestro planteamiento.


Por ejemplo, una rotura muscular no será lo mismo en una persona que tiene el infortunio de lesionarse durante una clase de zumba y que su alcance no es mas que una ligera molestia al caminar, que un paciente que se rompe mientras practica series de velocidad durante la preparación de unas oposiciones de bombero. La cosa cambia y mucho. La visión de la lesión pasa de un simple parón en el día a día en el primer caso, a una preocupación mayor por no poder afrontar unas pruebas físicas para las que se han invertido meses de preparación. Es en este tipo de situaciones donde nuestro papel de acompañar al paciente cobra mayor importancia mas allá de intentar resolver la molestia física en sí, puesto que el "catastrofismo" en el que puede verse inmerso el paciente, es determinante en la evolución del dolor.


Otro ejemplo bastante habitual en consulta es recibir pacientes con determinado diagnóstico y con una idea preconcebida sobre la solución de su síntoma, normalmente muy influenciados por comentarios de su entorno mas cercano, u otras personas que creen haber pasado por el mismo cuadro, pero nada más lejos de la realidad, nunca un mismo síntoma despertará el mismo dolor en dos personas diferentes, el dolor va mas allá del daño físico. Comentarios como "yo estaba así y acabé operándome" o "mi padre tenía lo mismo que tú y estuvo meses con dolor" no ayudan a la persona en nada, mas que en ahondar en su preocupación e incertidumbre por tener que enfrentarse a una situación nueva en su vida. Y lo cierto es que no sabemos el por qué, pero estos comentarios son mas habituales de lo que creemos y acaban condicionándonos mucho.



Por tanto, concluimos que el marco biopsicosocial de cada uno, determina nuestra formar de afrontar determinado síntoma. Por esta razón, tenemos que tener en cuenta todos los condicionantes que han llevado al paciente hasta nosotros, y desde la escucha de su historia, el análisis de la situación y nuestra valoración de fisioterapia, plantear un tratamiento que ayude a mejorar al paciente, y si fuera necesario, derivarlo al profesional competente. Sentirse comprendido, y sobre todo, entender el por qué de nuestro dolor, es el primer paso hacia la recuperación. Cuando sabes qué te pasa y por qué te pasa, te tranquilizas y lo ves desde otra perspectiva totalmente diferente.


Así que ya sabes, si conoces a alguien que esté pasando por algún dolor parecido al tuyo, no debes condicionarlo con ningún tipo de comentario, probablemente, su cuadro clínico sea otro. Transmitir calma será la mejor opción.

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